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LOS RÍOS TIENEN MEMORIA

La gestión del riesgo, es precisamente el mecanismo para evitar o prevenir desastres o emergencias, de tal manera que se mitigue o elimine la vulnerabilidad de las personas a las amenazas naturales.
Gestión del riesgo

LOS RÍOS TIENEN MEMORIA

Los ríos tienen memoria. (Columna publicada el 16 de diciembre de 2010. Publico nuevamente esta columna debido a la creciente ola invernal de 2017. Situación parecida a la de siete años atrás en donde la falta de gestión del riesgo de los entes territoriales nos cobra con tragedias. Nuestra solidaridad con las familias de Mocoa que han perdido mas de 350 de sus familiares en la tragedia.) La naturaleza se comporta de forma natural. No piensa cómo, a quienes, ni cuándo ejercer sus ciclos, sino que se dan en los momentos dialécticos de vida y proceso. La naturaleza es tierra, flora, fauna, agua, aire, ecosistemas. Es la vida misma. El planeta palpita desde sus rojas profundidades de altas temperaturas. Sobresale en las crestas azules de las olas. Se magnifica continentalmente en sus colores verdes – pardos. Se petrifica en los extremos a través de los blancos casquetes polares.

Desde el aire que respiramos, hasta los alimentos que ingerimos, son signos constantes de vida. Pero también, cuando no la comprendemos, cuando vamos en contracorriente. También cuando desafiamos su gran poder, cuando fracturamos sus ciclos, incluso cuando la atacamos. Entonces la naturaleza nos cobra con la muerte, el desastre, la emergencia y la calamidad.

Veamos la siguiente cuenta de cobro que nos pasa la naturaleza en la presente ola invernal (2010). Según el Ministerio de Agricultura 654 mil 229 hectáreas dedicadas a cultivos básicos inundadas. Cincuenta y dos mil 735 predios económicamente productivos perdidos. Treinta mil 380 semovientes muertos.

Según la Dirección Nacional de Gestión del Riesgo 328 mil familias residentes en viviendas de alto riesgo no mitigable que deben reubicarse. Cuarenta y dos 42 vías carreteables destruidas, 224 vías carreteables con paso restringido. Dos mil 49 viviendas destruidas, 275 mil viviendas dañadas. Según el Ministerio de Educación son quinientos establecimientos educativos inundados, 320 mil estudiantes en peligro de perder su año académico. Ciento cincuenta municipios y 28 departamentos en situación de emergencia invernal.

Pero la cuenta que se debe pagar no termina allí, lo más grave es lo siguiente. Según el último Consejo de Ministros, en donde se trata de unificar datos y estadísticas, se da a conocer la siguiente investigación. Un millón 700 mil colombianos afectados, 206 muertos, 246 heridos, 119 desaparecidos, 3705 personas con mordeduras de serpientes. Se estima que la presente calamidad pública, decretada oficialmente, cuesta 10 billones de pesos. De los cuales 1 billón se ordenó por traslados presupuestales de entidades oficiales en el presente fin de año.

Como medida estructural para pagar la cuenta de cobro de la naturaleza, luego de la declaración (decreto 4580 de 2010) del Estado de emergencia económica, social y ecológica, se firmó un nuevo decreto. Es el 4628 de 2010. Se dictan normas sobre expropiación por vía administrativa. Esto permitirá a las entidades públicas, adelantar proyectos de reubicación definitiva de las familias en riesgo no mitigable. Como también la gestión de proyectos de construcción de infraestructura y de rehabilitación de zonas afectadas por la presente ola invernal.

Aunque no vale la pena llover sobre mojado, hay que decir que todo lo que la naturaleza cobra en semejante magnitud, se podía prevenir. La gestión del riesgo, es precisamente el mecanismo para evitar o prevenir desastres o emergencias. De tal manera que se mitigue o elimine la vulnerabilidad de las personas a las amenazas naturales.

La vulnerabilidad es la proximidad o el nivel de exposición de las personas y los asentamientos ante las amenazas naturales, que no van a desaparecer. Siempre estarán presentes en la naturaleza: posibles erupciones volcánicas, posibles inundaciones sobre las riveras de los ríos, posibles deslizamientos, posibles tsunamis. La frase que hace reflexionar es que los ríos tienen memoria. Sus aguas siempre volverán a donde alguna vez estuvieron. Si los seres humanos residen sobre sus lechos, lo inevitable es que se afecten en sus vidas y bienes por las inundaciones. Gestión del riesgo es la consigna.

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