Contáctanos: (+57) 3155685753 Escríbenos: isaiscolombia@gmail.com

LA SUSTITUCIÓN: UN SOFISMA

La grave dificultad de la emergencia de la economía ilícita generada por la siembra de coca y la elaboración de cocaína, es una falla estructural
LA SUSTITUCIÓN: UN SOFISMA

LA SUSTITUCIÓN: UN SOFISMA

Miré varios muros urbanos pintados con la consigna “sustitución ya”. Entonces vino a mi mente el recuerdo de docenas de reivindicaciones superfluas, además anacrónicas. De alguna manera la consigna es una ostra política. No logra salir de su caparazón, porque estando en el mar cree que se ahoga. Algo similar sucede en los programas de sustitución, esta vez me refiero a la solución del problema de los cultivos de uso ilícito. Los actores del problema se han dedicado al tratamiento de los síntomas, mas no de las causas estructurales de la enfermedad.

El problema no es lineal. Coca – erradicación – sustitución. La grave dificultad de la emergencia de la economía ilícita generada por la siembra de coca y la elaboración de cocaína, es una falla estructural. La misma que genera la presencia de todas las formas de violencia y la consecuente aparición de los actores armados. En el fondo es un problema del sistema económico multilateral. Por ello no se puede atacar los síntomas, sino el virus que propaga la enfermedad. En lo nacional la pobreza multidimensional es causante en gran medida de la economía ilícita, sumado el combustible de un mercado internacional creciente de consumo de drogas.

Se han realizado inmensos y valiosos esfuerzos para terminar la coca como materia prima de la cocaína. Se han implementado programas de sustitución como “si se puede”, “cero coca”. También programas de erradicación voluntaria, erradicación forzosa, aspersión aérea, planes de desarrollo alternativo. Por otra parte se ha trabajado con gran esfuerzo la interdicción o capturas en las rutas de narcotráfico. La lucha contra esta forma de criminalidad ha sido costosa y desgastante. Esta apreciación se confirma en las cifras. Según el informe de la oficina contra las drogas de la ONU, para el año 2008 el departamento de Nariño tenía 19.162 hectáreas sembradas con coca. En el año 2012 baja a 10.733 hectáreas. Para el año de 2015 asciende a 29.755 hectáreas. Es evidente que algo no está funcionando. La misma tendencia se presenta en el país.

Por otra parte el consumo de drogas ilícitas es de 247 millones de personas en el mundo. En promedio cada año mueren 207 mil personas por sobredosis y enfermedades derivadas. En ese sentido es ilógico proponer un programa de erradicación / sustitución sin resolver multidimensionalmente las causas generadoras del negocio ilegal. Se debería trabajar un plan multinacional de reducción del consumo o manejo asistido del mismo. De igual forma todo programa de sustitución debe estar basado en una propuesta estructural que sea viable y sostenible con las alternativas productivas y de mercado. Sería imposible erradicar en Tumaco 16.960 hectáreas de coca, sino se generan condiciones de bienestar y vida digna a su población campesina, de comunidades negras y mestizos, que soportan uno de los más altos índices de pobreza en el país.

Un programa que realmente disminuya la producción de coca debería basarse en condiciones necesarias. Primero, que exista seguridad hídrica y alimentaria. Segundo, que se provea la infraestructura, servicios públicos y equipamiento para la reconversión productiva, social y comercial.  Tercero, que se asegure de manera sostenible el mercadeo de productos sustitutos. Cuarto, que exista un proceso permanente de formación, asistencia técnica y manejo integral de suelos. Quinto, que se reduzcan las brechas sociales. Y sexto, que se sustituya.

Leave a Reply