Contáctanos: (+57) 3155685753 Escríbenos: isaiscolombia@gmail.com

SE RETOMA EL PACTO

Una válvula de escape para disminuir las tensiones sociales Estado - Comunidad - Insurgencias - Sector privado, es el dialogo. Así lo evidenció el pacto local de paz de Samaniego.
Retomar el pacto

SE RETOMA EL PACTO

El día 26 de febrero de 2017 se retoma el pacto local de paz de Samaniego Nariño. Es la mejor apuesta para volver práctico la construcción territorial de paz. Concepto que se ha convertido en la propuesta predilecta de la Oficina del Alto Comisionado, de las mesas de negociación con las insurgencias y de los movimientos sociales. Además representa una forma de resolución de conflictos de manera dialogada. Donde la comunidad organizada puede expresar sus propuestas de buen vivir. También de rechazo a la guerra, la muerte y las formas violentas de resolución de las diferencias.

En el año 2004 los grupos armados locales expresaron su voluntad de paz en medio de la guerra. Voluntad que fue presionada por una activa movilización comunitaria e institucional. Desde aquella época nació una experiencia exitosa de descenso del conflicto. Entonces se presentaron menos homicidios, acciones bélicas, secuestros, retenes y reducción de campos minados. El ex-presidente Álvaro Uribe había prohibido esta práctica local. También signada por atentados, amenazas, secuestros y persecución político – militar sistemática a sus líderes. Sin embargo, al final del periodo presidencial, se terminó premiando en dos oportunidades como mejor experiencia nacional de paz y a nivel internacional como experiencia modelo.

Son más de doce años de insistencia que se cumpla el Pacto. Entre lo más solicitado, que se desminen humanitaria e integralmente los territorios de Chinchal y La Montaña en el municipio de Samaniego, como el Sande en el municipio de Santacruz. De igual forma a que sus comunidades sean escuchadas en el gobierno nacional y la cooperación internacional. Aún existen altos niveles de pobreza multidimensional, marginamiento geográfico, exclusión política, falta de inversión público – privada, ausencia de oportunidades juveniles, escaso acceso a la educación técnica – superior, pésima prestación del servicio de salud, exiguos programas de vivienda de interés social y mínimo apoyo a proyectos productivos.

Una válvula de escape para disminuir las tensiones sociales Estado – Comunidad – Insurgencias – Sector privado, es el dialogo. Así lo evidenció el pacto local de paz de Samaniego. El mismo que generó mejores niveles de calidad de vida y convivencia en el territorio. Por ello ahora se plantea reiniciar las conversaciones entre las cuatro partes y de todo su entramado de organizaciones – instituciones que las integran. Siendo la única forma de solucionar los problemas estructurales del país los pactos, acuerdos, contratos sociales. En los que todos y todas se sientan representados y no vulnerados en sus diversas formas de expresión – participación.

Desde el asesinato de María Hildegard, el magnicidio de Jaime Chazatar, el confinamiento de la Montaña, hasta las víctimas del conflicto de 2017. Y Luego de una tempestad de más de cincuenta años de guerra, debe venir la calma. El territorio y sus seres vivos, sus ínter-relaciones sociales / culturales / económicas, se deben compensar. También se deben reparar e integrar a dinámicas de buen vivir, progreso o desarrollo. Es buen momento para proponer en la subregión la necesidad de un Plan Integral de Paz de Abades. La urgencia de consolidar una gerencia estratégica con alta participación social. La creación de un fondo de financiamiento de recursos económicos provenientes del nivel internacional, nacional y territorial.

http://institutoisais.com 

Leave a Reply